Como alcanzar el Monte de la Promesa
Textos: Job 42:2; Josué 14: 6 al 13.
Dios tiene compromiso con Su palabra y con Sus promesas, nada ni nadie puede frustrar lo que Él ha determinado. Nosotros como hijos de Dios tenemos que creer en las promesas hechas a nuestras vidas y debemos subir al monte para traer a existencia cada una de ellas.
El Monte significa lugar de sacrificios, encuentro y cambios. En el monte se encuentra la Intimidad con Dios.
Monte fue el lugar donde Dios estableció los mandamientos a Su pueblo a través de Moisés.
Es necesario saber que aquellos que suben al Monte, son personas que anhelan el centro de la voluntad de Dios y no se conforman con la rutina y no se detiene con el tiempo de espera.
En el libro de Josué notamos la vida de un hombre llamado Caleb que no se conformó en quedarse a penas con una palabra, fue más allá y entró a poseer la promesa de Dios y a través de su vida nos enseña los pasos para alcanzar la promesa. El corazón de Caleb, como hombre de Dios:
1) Sabía lo que Dios le había dicho. Vers. 6.
2) Trajo buenas nuevas (tenía buenas noticias). Vers.8.
3) A pesar de la opinión contraria o del desanimo de los demás, se mantuvo firme en la Palabra de Dios. Vers.9
4) Creyó en la herencia que Dios le había prometido (no se escondió atrás de excusas…diciendo que ya era viejo o que ya había pasado mucho tiempo). Vers.9 y 10. Sabía que Dios no es de circunstancias, sino de principios (que Él vela por Su palabra)…puede pasar el cielo la tierra, mas Su palabra no pasará.
5) Mantuvo su fe en la promesa que renueva las fuerzas y la esperanza. Vers. 11 y Hebreos 11: 11.
6) Tuvo determinación y decisión para creer y poseer el monte y fue humilde para depender de la ayuda del Señor. Vers.12
7) Alcanzó en el Monte su promesa. Vers.13
¿Qué nos impide alcanzar el Monte de las Promesas de Dios para nuestras vidas?
¿El pasado? ¿La rutina? O tal vez la indiferencia o el conformarse con la situación?
Tal vez sea el pecado, o el rencor o la falta de perdón.
Tenemos que reconocer nuestra necesidad para que Dios pueda cumplir sus promesas en nosotros. Es tiempo de cambiar la historia y alcanzar el monte de grandes victorias y conquistas prometidas por Dios para Su pueblo.
Febe Paez
Profesora ICZ