Su presencia Manifiesta.
Pasos para ver la manifestación de su presencia:
1.- Crear un ambiente apropiado.
El profeta pidio para ministrar un músico, la tarea de este último era crear una atmósfera apropiada para que la ministración profética de los dones fluyera.
En 1 Corintios 12 el Apóstol Pablo, escribe sobre la unidad del cuerpo con Cristo y de unos con otros para que la ministración de los dones sea efectiva en la iglesia y para que el evangelio sea predicado con Poder “dunamis = dinamita”
2.- La disposición del que le busca. El de manos limpias y un corazon puro.
Solo el de manos limpias y un corazón puro, el que no adora a ídolos vanos ni jura por dioses falsos.
Cuando el templo fue dedicado, la Gloria de Dios bajo y ministraba, esto es cuando el interes colectivo no esta puesto en quien se lleva la gloria, Dios es colocado en el centro absoluto de toda admiración y El se manifiesta en respuesta a ese mirar de nosotros hacia El.
3.- Discernir su presencia.
“si tu presencia no va conmigo no me saques de este lugar”, este es el grito mas increíble, el clamor real de alguien que sabe discernir la presencia de Dios y conoce que sin ella no tiene acceso a los beneficios de la misma.
Necesitamos urgentemente “entrenar” nuestro contacto con Dios el Padre. Este entrenar no es como un deporte pues para estar en contacto con Dios Padre, se hace a través de relación con el por la persona del Espíritu Santo. Por eso necesitamos discernir su presencia, saber donde esta y unirnos a él.
El entrenamiento para nuestro espíritu es el ayuno, la oración, los tiempos de retiro personal, tiempos de búsquedas grupales e individuales.
4.- Ministrar sobre una palabra rhema y no sobre una mera observación de la iglesia.
El cuerpo es edificado por los dones del Espíritu no por palabras simples, sino cargadas del poder de Dios. “Que ministramos en nuestras congregaciones; como sabemos lo que debemos ministrar; como mantenemos lo que Dios esta haciendo en una reunión.
Cada una de estas respuestas daran como resultado una impresión real de cómo estamos ministrando a la congregación.
5.- Intercesión, adoración y profecía.
Desde el A. T. esta ha sido una llave que Dios fue restaurando en diferentes tiempos para bendición de su pueblo, pues es la que nos ayuda a manifestar su presencia real y palpable en medio nuestro.
Elías – Juan el Bautista – la iglesia (como cuerpo) no es una unción de pocos, no es una unción de algunos tocados por Dios es una unción para todo creyente.
Francisco Navarro
Coordinador Ministerial ICA
